Bucle de contención explora las tensiones entre la producción de plutonio y los sistemas diseñados para contener sus peligros. A pesar de décadas de ingeniería avanzada, protocolos de seguridad elaborados y un monitoreo constante, la contaminación radiactiva escapó al control repetidamente durante la producción en Rocky Flats a través de incendios, filtraciones y emisiones aéreas. Estos fallos socavaron la promesa de que los materiales radiactivos podían ser contenidos de forma segura.
Al ser una obra cinética, Bucle de contención depende en sí misma de una supervisión y un mantenimiento continuos para seguir operativa. Con el tiempo, los mecanismos inevitablemente se desgastarán y fallarán, reflejando las exigencias casi imposibles impuestas a los sistemas encargados de contener materiales radiactivos. Aquí, el fallo no se presenta como un accidente, sino como una condición intrínseca del sistema.
La escultura está construida con materiales asociados a Rocky Flats, como vidrio, acero y caucho, y se encuentra alojada en un recinto sellado. En su centro, un mecanismo similar a un carrusel gira continuamente, aludiendo al sistema Chainveyor utilizado para trasladar el plutonio a través de la planta. Mientras gira, unas patas de caballo abstractas corren sin fin en círculo, evocando el trabajo y la producción sostenidos y recuperando al caballo como una metáfora recurrente en este conjunto de obras.
En Bucle de contención, el movimiento nunca se resuelve y el ciclo nunca se rompe, hasta que inevitablemente lo hace. La escultura sirve como una metáfora de Rocky Flats: un sistema industrial diseñado simultáneamente para crear y contener el peligro, atrapado en un bucle que nunca pudo controlar del todo.